Te voy a contar una historia que siempre cuento los días previos a las clases o talleres gratuitos que organizo.
Porque aunque parezca que lo que me pasó no es nada del otro mundo, me hizo reflexionar mucho.
A ver, llevaba tiempo queriendo ir con una de mis mejores amigas a una cafetería nueva en el centro de Madrid.
Tenía una pinta increíble.
En sus redes sociales vi que la decoración era preciosa.
De esos típicos lugares que sabes que te van a hacer sentir especial por cada detalle.
Además, preparaban diferentes tipos de cafés suuuperricos.
Todos de tueste natural y ecológicos.
Y molían el grano en el momento.
¡Solo con pensarlo ya me imagino el olor!
Ahora no tomo café porque me he dado cuenta de que no me sienta bien, pero antes, cuando lo tomaba, buscaba el de mejor calidad y me encantaba.
Total, que estaba deseando ir.
Pero cada vez que mi amiga me proponía el plan de pasar la tarde juntas poniéndonos al día y hablando durante horas con uno de esos cafés deliciosos, pasaba algo.
O yo no podía o a ella le surgía cualquier cosa.
O simplemente lo posponía porque no me apetecía desplazarme desde donde vivo hasta el centro de Madrid.
"Ya iremos, no pasa nada, hay tiempo".
Pero al final sí que pasó…
Un día nos enteramos de que había cerrado.
Perdimos la oportunidad.
Me quedé con las ganas infinitas de probar aquella cafetería.
Y sobre todo, me quedé con las ganas de probarla con mi amiga y de pasar ese ratito juntas.
Que sí, que podemos ir a otro lugar, pero la espinita se nos va a quedar.
Así que me prometí que esto no me iba a volver a pasar.
Me ha quedado muy claro que no tengo que dejar nada que pueda hacer hoy para otro día, porque pueden ocurrir mil cosas y al final no hacerlo.
Si quieres hacer algo, hazlo.
Te cuento esto porque faltan solo 2 días para la clase gratuita a la que te has apuntado para dar el paso de cambiar tu alimentación para cuidar de tu salud, perder la inflamación, conseguir tu peso ideal, sentirte radiante por fuera y por dentro…
Y hacerlo disfrutando de platos deliciosos, cocinando pocas horas y sin gastarte un dineral.
Por eso, no quiero que te pase lo que me pasó a mí y pierdas la oportunidad de empezar a tomar acción.
[NOMBRE], puede que reservaras tu plaza para la clase ayer mismo o que lo hicieras hace ya unas semanas, pero sea como sea, no borres de tu mente el motivo por el que lo hiciste.
Así, aunque creas que te viene regular asistir a la clase o no te apetezca, vendrás sí o sí al directo.
Recuerda que tienes dos opciones:
-
El horario de mañana, a las 11:00 (hora de Madrid, España).
-
El horario de tarde, a las 19:00 (hora de Madrid, España).
Y que puedes venir a la que mejor te venga (el mismo día te enviaré el enlace para acceder a ambas, no hace falta que elijas ahora).
A ver, es cierto que podrás ver la clase en otro momento porque te enviaré la grabación.
Pero esta debe ser tu última opción y solo si te surge algo de verdad que te impida verla en directo.
Porque al final, ya sabes lo que pasa, dejas la grabación de la clase ahí olvidada en el email y cuando te das cuenta ya no podrás verla porque solo la tendrás disponible unos días.
Y acabarás perdiendo la oportunidad de aprender a organizarte mucho mejor en la cocina y a sentirte mejor que nunca comiendo sano, pero MUY rico.
Además, te aseguro que es mucho mejor vivir la energía y la magia del directo.
Porque estarás rodeada de otras personas que están en tu mismo camino y esto te va a motivar mogollón.
Suceden cosas muy bonitas.
Y me tendrás a mí para resolver cualquier duda que tengas durante la clase.
Así que te propongo algo.
Comprométete aquí y ahora a venir a una de las 2 sesiones en directo.
Y contéstame a este email contándome las ganas que tienes de que llegue el día de la clase y si vas a ir a tope de energía y motivación.
¡Nos vemos muy muy prontito!
Un besote,
Lucía.
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