Todavía estoy intentando adaptarme a la vuelta a la rutina.
Si eres mamá o papá, seguro que sabes de lo que hablo.
Mi hija empezó la semana pasada en una nueva escuela y, aunque está feliz, los cambios siempre cuestan.
Y no solo a ellos, también a nosotros.
A eso súmale volver a ajustar los horarios de sueño, compaginar el trabajo, organizar desayunos, comidas, meriendas…
Parece que el día no tiene suficientes horas, ¿verdad?
Lo que a mí me salva es tener siempre a mano opciones sanas, rápidas y prácticas.
Porque, si no, entre tanta prisa, acabamos comiendo cualquier cosa.
Y eso no es lo que quiero ni para mí ni para mi familia.
Me gusta tener alternativas fáciles que pueda preparar para que mi hija se lleve al colegio o para las meriendas de la tarde.
Algo que sé que le va a gustar, que le va a sentar bien y que además me deja tranquila: está comiendo alimentos que de verdad la nutren y le dan energía para todo el día.
Como padres, creo que una de nuestras mayores preocupaciones es la alimentación de nuestros hijos.
Y si, además, tienen alguna alergia, intolerancia o patología digestiva, la preocupación se multiplica.
Es lo que ocurre con el gluten.
Cuando hay que retirarlo de la dieta, todo se complica, sobre todo en el caso de los niños.
Los productos del supermercado son carísimos y nada saludables: llenos de almidones, harinas refinadas y aditivos. Y, para colmo, no están buenos.
A los niños no les gustan, y es normal. Comparan el pan con el que llevan sus compañeros al colegio y se dan cuenta de que no es lo mismo.
Y como madre, lo único que quieres es darle lo mejor: algo que disfrute, que le siente bien y que le haga sentirse como los demás.
Por eso intentas la opción de hacer pan en casa, para que puedan llevarse un sándwich blandito y rico para la merienda o al cole.
La ilusión está ahí, pero la realidad es que muchas veces no sale como esperamos.
Queda duro, no sube, se desmorona, la miga está húmeda y nada esponjosa… y al final, después de dedicarle un buen rato, el resultado no convence.
Y como ya sabes, el tiempo escasea. No es viable pasarse horas en la cocina.
La buena noticia es que tengo una receta que ahora preparo en bucle para mi hija y que estoy segura de que te va a encantar.
Es un pan blandito, delicioso y rápido de hacer porque no necesita fermentación.
Ideal si estás empezando a hacer panes sin gluten o si buscas una opción práctica para el día a día.
Un pan perfecto para tus hijos, con el que no van a notar la diferencia con el pan de siempre.
El 9 de octubre te voy a enseñar a hacerlo en el taller gratuito que he organizado.
Es una receta nueva que no hemos visto en ninguna otra edición del taller. Así que, si ya estuviste en alguna ocasión, esta vez también merece la pena que vengas para no perdértela.
Además, en la clase aprenderás:
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Por qué los productos sin gluten del supermercado no son una buena opción para la salud.
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Los errores más comunes al hacer pan sin gluten en casa (y cómo evitarlos).
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Qué harinas funcionan mejor y cómo elegir las más saludables.
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Qué levaduras usar según el tipo de pan y cómo diferenciarlas.
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Cómo sustituir el gluten para que tus panes sean igual de esponjosos y jugosos que los tradicionales.
Será una sesión práctica, pensada para ayudarte a ganar tiempo y disfrutar en familia de panes sin gluten que realmente merecen la pena.
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