Incluso el último, que lleva la etiqueta "bio", no se salva.
Harinas refinadas, aceites vegetales refinados, fibras químicas y aditivos, gran cantidad de almidones, azúcar, edulcorantes…
Y además, mucho más caros que un pan normal con trigo.
¿Cómo es posible que la industria haga negocio con esto?
Y que no se preocupe de ofrecer opciones de calidad, al mismo precio, y que estén ricas de verdad.
Como madre que soy, sé que lo que más nos preocupa es la salud de nuestros hijos.
Por eso quiero ponértelo fácil y enseñarte a hacer un pan sin gluten:
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Rápido: porque no nos da la vida para dedicarle mucho tiempo a la cocina.
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Delicioso: para que tus hijos lo disfruten de verdad.
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Nutritivo: para que les sacie y cuide de su salud.
En cinco minutos vas a tener la masa lista para hornear.
Y ya verás que cuando aprendas a hacerlo, y lo prueben, vas a querer preparar más cantidad, cortar en rebanadas y congelar para tenerlo siempre a mano.
Luego lo tuestas un poquito o lo pones en la sandwichera para que quede finito, se lo coman fenomenal, ¡y listo!
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