Hay algo que a muchas personas les preocupa cuando empiezan a cuidarse:
"Lucía, ¿se puede comer pan si quiero llevar una alimentación saludable?"
Os encanta el pan.
Bueno, nos encanta.
Así que voy a darte una buena noticia: sí puedes incluir pan en tu alimentación.
Pero depende del pan que elijas.
Porque un pan cargado de harinas refinadas, almidones, aditivos, con exceso de levadura y mal fermentado… no te aporta nada bueno.
En cambio, un pan hecho con ingredientes nutritivos puede convertirse en un alimento que no solo disfrutes, sino que además te siente fenomenal.
Sé lo que estás pensando:
"Entonces perfecto, Lucía. Solo tengo que elegir un pan del segundo tipo".
Y así es.
¿El problema?
Que si eres celíaco, sensible al gluten o no puedes consumirlo por cualquier patología, encontrar un pan así en el mercado es prácticamente imposible.
La industria no lo pone fácil.
Por eso siempre recomiendo aprender a hacerlos en casa: es la única forma de asegurarte de que vas a comer un pan de calidad (y, además, delicioso).
Hoy quiero compartirte una receta que te va a encantar.
Porque no solo es sin gluten… también es antiinflamatorio. Lo tiene todo.
Y lo mejor es que se prepara en un momento.