El otro día me entró antojo de algo con chocolate.
De esos antojos que no se discuten.
No soy muy dulcera, pero el chocolate… me pierde.
Aunque no me bastaba con una onza, quería algo más reconfortante.
Eso sí, que fuese rápido, sencillo y que pudiéramos disfrutarlo en familia.
Así que me metí en la cocina a probar, y de ese momento de antojo salió el pastelito de chocolate que voy a compartir hoy contigo.
No lleva gluten, ni lácteos, ni azúcar.
Y aunque yo lo preparé con huevo, voy a enseñarte también cómo hacerlo sin usarlo, por si no quieres o no puedes comerlo.
Está que te mueres de bueno.
Tiene ese punto húmedo, tierno y con sabor intenso a chocolate que te va a encantar.
Lo mejor es que se prepara en unos minutos, con ingredientes muy simples y sin ensuciar mucho, porque lo puedes hacer todo en el mismo recipiente en el que vas a hornearlo.
Viene fenomenal para darte un caprichito o para alguna merienda más especial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario