Es sábado por la mañana.
Te despierta con calma, sabiendo que hoy es un día especial.
Un día que vas a dedicar a ti y a tu autocuidado.
Algo superimportante, pero a lo que seguro le prestas muy poca atención durante la semana.
Y si eres madre, muchas veces te parecerá una misión imposible (te entiendo perfectamente).
Pero hoy sí. Hoy es el día.
Así que te haces tu limpieza facial y te preparas un desayuno ultradelicioso mientras escuchas tu música favorita.
Después, te tomas un rato para leer un buen libro.
Por la tarde, vendrán tus amigas a merendar a casa.
Hace mil que no las ves, y estás deseando pasar tiempo con ellas.
Decides prepararles algo rico. Algo que no solo sea delicioso, sino también sano, porque quieres darles lo mejor: amor en forma de comida que les siente superbién.
Entras en el supercurso de Dulces saludables que compraste haciendo clic aquí.
Empiezas a ver todas las recetas pensando en lo que les gusta a cada una de tus amigas y en los ingredientes que no pueden comer.
Sabes que Victoria es celíaca, pero eso no te preocupa porque todas las recetas son sin gluten.
Marta tiene alergia al huevo, pero tampoco pasa nada porque Lucía te ha explicado cómo sustituirlo.
Y Laura siempre dice que los dulces saludables saben todos iguales a plátano, así que decides sorprenderla con una tarta Ferrero que seguro cambiará su opinión.
Además de la tarta, eliges varias recetas más porque no consigues decidirte:
"¡Madre mía! ¡Todo tiene pintaza!"
Empiezas a prepararlo todo, y el aroma comienza a llenar la cocina mientras los dulces se hornean:
Galletas crujientes con chips de chocolate.
Un bizcocho almendrado con ganache de mandarina.
Unos rollitos de canela…
Te surge una duda sobre la masa de los rollos de canela.
Pero no pasa nada, le escribes a Lucía para que te ayude y la resuelves en un santiamén.
Por la tarde, preparas con mimo una mesa bonita: tazas de cerámica para vuestras infusiones favoritas, un mantel que te encanta y, en el centro, en una bandeja también de cerámica, los dulces que parecen salidos de una pastelería.
En ese momento, te sientes genial.
Estás deseando que tus amigas llamen al timbre porque sabes que vais a pasar un rato maravilloso poniéndoos al día.
También sabes que van a disfrutar muchísimo con los dulces que les has preparado con todo el amor del mundo.
Y encima, esos dulces son sanos y aptos para todas, sin importar que Victoria sea celíaca o que Marta tenga alergia al huevo.
Cuando llegan y ven la mesa, el comentario no tarda en aparecer: "¡Esto tiene una pintaza brutal!"
Lo mejor llega cuando todas empiezan a saborear los dulces con una cara de felicidad inmensa.
Laura alucina:
"Es imposible que esto sea sano. ¡Por fin unos dulces saludables que no saben a plátano!"
Tú sonríes.
Y te sientes superorgullosa de los dulces que tú misma has preparado.
Sin azúcar, sin harinas refinadas y sin grasas de mala calidad.
Endulzados de la forma más saludable posible.
Hechos con harinas integrales.
Y tan ricos (o más) que los de toda la vida, incluso teniendo que sustituir algún que otro ingrediente.
Ahora piénsalo un momento…
¿Y si esto que acabas de leer fuese tu realidad?
Si quieres, también puedes cambiar la tarde con amigas por una merienda en familia.
El plan sigue siendo igual de especial.
Solo tienes que hacer clic aquí y apuntarte al curso Dulces saludables.
Un curso en el que aprenderás a preparar dulces con los que cuidarás de las personas que más quieres, sin renunciar al sabor auténtico de los de siempre.
La oferta para entrar con un descuento de 100 euros acaba mañana a las 23:59 horas.
Ahora el curso cuesta 167 euros en lugar de 267 euros.
Te espero dentro para pasar tardes de autocuidado y disfrute juntas.
Un besote,
Lucía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario