El otro día, paseando por Gran Vía, me fijé en que había una cola enorme de personas esperando para entrar a Honest Greens.
Si no lo conoces, es un restaurante de comida "rápida", pero saludable. Utilizan alimentos reales, sin procesar, sin aditivos, sin azúcares…
Además, tienen opciones para diferentes tipos de intolerancias, alergias o patologías (por ejemplo, sin gluten).
La verdad es que a mí me encanta el concepto.
Y Marta, de mi equipo, que vive en Sevilla, cada vez que viene a Madrid quiere que la lleve allí porque en Andalucía no hay, y siempre me dice que está deseando que abran uno.
Lo curioso fue que, a la hora a la que pasé por allí, ni siquiera era la hora de comer. Era tarde, y aun así, estaba lleno.
Esto me parece genial porque es señal de que cada vez hay más conciencia de la importancia de comer sano, incluso cuando se come fuera de casa.
Pero no pude evitar que se me viniese a la mente McDonald 's, que representa todo lo contrario, y una historia que me contó mi suegro sobre el primer local que abrieron en España.
Porque da la casualidad de que ese primer McDonald 's estaba situado en la misma ubicación en la que está el Honest Greens del que te hablo.
Mi suegro conocía a uno de los empresarios que lo iba a montar y le decía:
"Esto aquí en España no va a funcionar. Vale que en Estados Unidos donde no tienen cultura gastronómica, funcione, pero aquí no".
Se refería a que en España ya existían sitios donde las hamburguesas se hacían con carne de muy buena calidad, buen queso, buenos vegetales y buen pan.
Y a que, ¿cómo íbamos a cambiar eso por ingredientes de malísima calidad?
¿Sabes lo que le contestó el empresario?
"Las personas adultas, acostumbradas ya a una comida de calidad, no son el público de McDonald´ s".
"Nuestros clientes ideales son los niños".
"Acostumbrar el paladar de los niños a este tipo de sabores nos asegura tener clientes para siempre".
Por eso regalan juguetes con el Happy Meal, el menú infantil, para atraerlos.
Y aunque me enfade, tiene muchísimo sentido, porque lo que comes cuando eres pequeño es a lo que te acostumbras y lo que tu paladar recuerda y quiere de adulto.
Es como cuando pruebas un guiso que te recuerda a los que te preparaba tu abuela y te sientes en casa.
Pero, en este caso, con alimentos ultraprocesados y de muy mala calidad.
Lo mismo ocurre con la industria alimentaria y los productos dirigidos a niños: galletas, cereales, yogures... (por supuesto, cargados de azúcar y otros ingredientes pésimos para su salud).
Si te fijas en el supermercado, todos llevan dibujos superllamativos para atraerlos.
Además, los colocan en estantes a su altura, para que los vean y los pidan. Y nosotras, las mamás y papás tenemos que gestionar esta situación tan difícil.
Porque, a pesar de las rabietas, les decimos que no a esos productos porque sabemos que no son buenos para su salud.
La industria alimentaria no va a cambiar esto a corto plazo (ya hay países que están trabajando en prohibir este tipo de marketing en productos ultraprocesados para niños).
Mientras tanto, ¿qué es lo que hago yo con mi hija?
Por ejemplo, en el caso de los dulces, se los hago yo en casa con buenos ingredientes y sin azúcar, ni edulcorantes.
Eso sí, muy muy ricos, para que así los prefiera a los otros.
Cuando era más pequeña, lo tenía más fácil porque no entendía y no los pedía.
Pero ahora que es mayor y que se relaciona con otros niños, va a la escuela, a cumpleaños, al parque, etc,. la situación se ha vuelto más difícil y no siempre lo consigo.
Aun así, la mayoría de las veces sí, porque está acostumbrada a los sabores de los dulces caseros y de calidad que yo le preparo y eso es lo que realmente le gusta.
Si tú también quieres cuidar la alimentación de tus hijos sin privarlos del placer de los dulces, vente al taller gratuito del próximo 6 de marzo.
Te voy a enseñar:
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Alternativas para sustituir el gluten, los lácteos, el huevo y los frutos secos en los dulces, por si tu hijo tiene alguna intolerancia, alergia o patología.
¡Y mucho más!
Además, cocinaremos juntas mi receta de bizcocho perfecto ideal para las meriendas de tus peques.
Sin gluten, sin lácteos, con harinas integrales, endulzado con fruta…
Está delicioso y os va a flipar a toda la familia.
Estoy segura de que este taller va a ayudarte mucho.
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Un abrazo,
Lucía
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