No sé si lo sabes, pero estuve viviendo un año en Génova mientras estudiaba en la universidad.
Y la gastronomía de allí está muy presente en mi cocina. También en los helados.
Si has estado en Italia, sabrás de lo que hablo: los helados son increíbles.
No hay otros iguales. En ningún sitio.
Porque cada sabor es auténtico.
Un helado de fresa sabe a fresa.
Uno de pistacho sabe a pistacho.
El de chocolate… a chocolate.
No saben a azúcar con saborizantes y aditivos.
Sí, llevan azúcar y lácteos, claro. Pero son artesanales y están hechos con ingredientes de calidad, cosa que se nota.
Un día mi hermano vino a visitarme. Tenía más o menos la edad que tiene ahora mi hija Olivia: cuatro o cinco añitos.
Recuerdo cuando probó uno de esos helados.
Era muy pequeño, pero se le quedó grabado.
Me dijo: "Este helado sabe como si abrieras un pistacho".
Y estoy segura de que mi hija hoy habría dicho algo parecido.
Recordando esta historia me he quedado pensando en lo puro que es el paladar de un niño.
Y en cómo lo educamos con lo que les damos desde pequeños.
Porque si un niño se acostumbra a los helados industriales… esos que solo saben a azúcar y llevan aromas artificiales… su paladar se confunde.
Se desconecta de los sabores reales.
De lo que en realidad debería saber un helado.
Y ahí está el problema.
Después, como adolescentes o adultos, cuesta muchísimo más dejar los productos ultraprocesados.
Los aditivos y el azúcar nos enganchan. Literalmente.
Esto es lo que la industria alimentaria busca para que no dejemos de comprar sus productos.
Como adultos, toca reeducar el paladar. Y cuesta.
Pero cuando somos niños, aún estamos a tiempo.
Por eso me importa tanto lo que le doy a mi hija.
Y por eso, si ya me preocupaba por comer saludable antes, desde que soy madre, mucho más.
Sé lo mucho que les gustan los helados a los niños… y también sé, que al igual que a mí, también te duele tener que decirles “no”.
Al final, como madre o padre, acabas en una negociación constante entre cuidar su salud y querer verles felices.
Por eso, en el curso Helados y Postres Fríos Sanos te enseño a preparar la versión saludable de sus favoritos:
Magnums, Calippos, Mikolápiz, Maxibon, tarrinas cremosas…
Con sabores reales y deliciosos, como los helados de Italia.
Pero sin azúcar, sin lácteos, sin gluten, para que les sienten bien a todos.
Para que disfruten este verano y tú te sientas en paz cada vez que les dices "sí".
Porque no se trata de que no coman helados, sino de que ellos mismos elijan los que preparéis juntos en casa. Te prometo que le van a gustar más.
Mira lo que dice mi alumna Nerea:
No hay comentarios:
Publicar un comentario