Hoy quiero hablarte de un temazo que seguro que te interesa: la conservación del pan.
Mis alumnas me preguntan todo el tiempo por esto.
Y es que no hay nada peor que descubrir que un pan delicioso ha perdido su textura o su sabor, o que se ha puesto más duro que un ladrillo en poco tiempo.
Por eso, como en el taller gratuito del próximo 30 de enero vas a aprender a hacer un pan sin gluten de calidad y tan rico como los de toda la vida, es importante que aprendas a conservarlo bien.
(Si todavía no te has apuntado al taller, aún estás a tiempo de hacerlo haciendo clic aquí).
De hecho, antes de pasar a los trucos de conservación, hay algo esencial que debes saber: la calidad del pan IMPORTA (y mucho).
Un pan de buena calidad no solo sabe mejor y es mucho más saludable, sino que también se conserva en buen estado durante más tiempo.
¿Por qué ocurre esto?
Porque los panes industriales, como los que encuentras en supermercados, están hechos con harinas refinadas, almidones, aditivos y procesos rápidos de fermentación. Y como resultado, pierden su frescura en pocas horas.
Piensa en esas ofertas de tres barras de pan por 1 euro, que por la tarde ya están duras o chiclosas
En cambio, los panes artesanos, hechos con harinas 100% integrales, masa madre o fermentaciones lentas, se conservan mejor.
Por ejemplo, los panes de masa madre tienen propiedades antimicrobianas naturales gracias a su fermentación, lo que retrasa el desarrollo de moho y alarga su vida útil.
En el taller gratuito del 30 de enero, te contaré qué ingredientes tiene que llevar un buen pan sin gluten y cuáles no, para que sepas identificarlos.
Entonces, imaginemos que ya tienes un pan de calidad en casa, ¿cómo lo conservas?
En el artículo que he compartido hoy en el blog te cuento todo:
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Por qué debes evitar el plástico y no meter el pan en la nevera.
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Qué materiales usar para envolverlo.
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Y dónde guardarlo para que se mantenga en buen estado.
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