Lo que más me enfada es que esto no es un caso aislado, sino que pasa la mayoría de las veces.
Sobre todo con los productos sin gluten.
Te lo venden como si fueran integrales y supersanos, cuando no es así.
Por eso es muy importante fijarse siempre en los ingredientes, porque para que un pan o cualquier masa (como estos picos) sea realmente integral, debe indicarse que es 100% integral.
Y muchas veces, aunque sean 100% integrales, llevan azúcar, aditivos, gomas químicas, o aceites vegetales refinados.
Es casi imposible encontrar panes o masas sin gluten saludables.
Esto es un problema.
Porque, además, ahora hay una moda brutal y parece que todo lo que no lleva gluten es más sano.
Y a mí me parece fenomenal no tomar gluten por elección propia porque crees que te sienta mal o te inflama.
O si eres una persona celíaca y evidentemente no puedes consumir nada con gluten y lo dejas por obligación.
Lo que me enfada es que la industria se aprovecha de esto, le sube el precio a los productos y encima no son nada buenos para la salud.
No es tan difícil hacer panes y masas de calidad sin gluten.
Solo tiene que llevar harinas 100% integrales, no refinadas, y no llevar almidón.
O si lo lleva, que no sea el primer ingrediente de la lista, porque eso significa que es de lo que más lleva.
Como máximo, un pan de calidad y saludable puede llevar un 15% de almidón, mejor si no es de maíz.
Nada de aceites vegetales refinados, el único que debe llevar es el aceite de oliva virgen extra.
Que tampoco lleve nada de azúcar, ni derivados del azúcar.
Y si está hecho con masa madre, o con fermentaciones largas, mejor que mejor.
¿Dónde puedes encontrar un pan sin gluten así?
Pues en casi ninguna parte, por no decir que en ninguna y en supermercados ya te digo yo que IMPOSIBLE.
Por eso, yo te voy a enseñar a hacerlos tú misma en casa de forma muy sencilla en el taller gratuito que he organizado el 30 de enero.
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