Unos días antes de Navidad me reuní con Marta, que forma parte de mi equipo, para preparar un poco todo lo que se viene este 2025.
Pero como en este equipo somos todas unas intensitas, acabamos hablando de una y mil cosas más.
Entre ellas, el menú que teníamos pensado para las comidas y cenas familiares.
Marta me dijo que ella tenía claro que iba a llevar un pan (uno de los de mi curso Masas y panes sin gluten).
Porque cada vez que lo ha llevado a cualquier reunión, su familia y amigos han flipabado.
"Literalmente es abrirlo y vuela. Se lo comen entero".
Para hacerlos más especiales aún, a uno de los panes le añadió pasas, nueces y especias navideñas.
Y otro lo hizo con tomates secos y orégano.
Total, que hablando con ella, llegamos a la conclusión de que siempre que llevábamos un pan a cualquier sitio, la gente no se cree que sea sin gluten.
Alucinan.
Así que se nos ocurrió hacer un experimento divertido.
Como a Marta le tocaba pasar Nochebuena con su familia por parte de madre, y nunca habían probado el pan, iba a llevarlo, pero no iba a decirles que era un pan sin gluten.
Queríamos ver si notaban la diferencia.
Porque una de las cosas más importantes para mí es conseguir que si eres una persona celíaca, o no puedes tomar gluten por cualquier otro motivo, no eches de menos el pan que sabe a pan de toda la vida que te encanta.
Y enseñarte a hacerlo.
Porque ese tipo de pan no existe (o es muy difícil encontrarlo).
De hecho, el otro día Marta estaba haciendo una búsqueda para encontrar temas de contenido interesante, que os puedan ayudar, o ideas de recetas nuevas y se topó con algo, que realmente no nos extrañó, pero que nos enfada mucho.
Hay muchísima gente que busca en Google (o en cualquier otra parte), cosas como: "Pan sin gluten vs. pan normal, ¿cuál es mejor?".
Y la realidad es que la única diferencia debería ser si contiene gluten o no. Nada más.
Ninguno es mejor, ni peor.
Un buen pan debe de llevar harinas integrales, agua, sal, levadura o masa madre y poco más. Tanto si es con gluten, como sin gluten.
¿Por qué es fácil encontrar un buen pan con gluten nutritivo, que esté rico, y tan DIFÍCIL encontrar lo mismo, pero sin gluten?
No lo entiendo.
Así que bueno, volviendo al tema, Marta hizo el experimento.
Llevó los dos panes sin gluten ultradeliciosos a la cena con su familia.
¿Sabes qué pasó? ¡Nadie se dio cuenta de que eran panes sin gluten!
De hecho, otros familiares llevaron el típico pan de campo de hogaza, y se comieron primero los que llevó Marta.
Conclusión: el experimento fue todo un éxito.
Y estamos superfelices y orgullosas de los panes que nuestras alumnas aprenden a hacer en el curso.
Mi sueño es ese, que todo el mundo, a pesar de no poder comer gluten, pueda disfrutar de un buen pan de calidad.
Un pan con una miga blandita llena de agujeritos.
Jugosos.
Con una corteza crujiente.
Y con un sabor a pan auténtico.
Hechos, además, con ingredientes 100% saludables que te van a sentar fenomenal.
Sin almidones, harinas refinadas, aditivos, ni gomas químicas.
Si tú también quieres aprender este año a hacer un buen pan sin gluten (porque ya te digo que no los vas a encontrar en ninguna parte), vente al taller gratuito del próximo 30 de enero.
Cocinaremos juntas mi receta estrella, que siempre queda deliciosa.
No te preocupes si nunca has horneado pan, es una receta sencilla y fácil, apta para principiantes.
Te aseguro que cuando hagas tu primer pan y tu familia o amigos lo prueben, no se van a dar cuenta de que es un pan sin gluten.
¿Te animas a hacer tú también el experimento?
El taller es online y puedes verlo desde cualquier parte.
Y habrá dos sesiones: una por la mañana a las 11:00 horas, y otra por la tarde a las 19:00 horas.
Puedes venir a la que quieras.
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