Uno de mis propósitos para este 2025 es ponerme fuerte.
El año pasado ya empecé a tomarme en serio el incluir el deporte en mi día a día, porque siempre me ha costado mucho.
Iba a entrenar, pero estaba en un gimnasio que no me gustaba.
Bueno, en realidad no es que no me gustara el gimnasio en sí mismo, sino que no me representaba.
Sentía que era un sitio en el que yo no quería estar.
Era un gimnasio de "gymbros", es decir, que estaba lleno de hombres supermazados (¡un término que aprendí en ese momento, jaja!).
Y es verdad que era la opción más cómoda porque estaba justo al lado de mi casa, pero no estaba a gusto.
Muchas veces, la opción más cómoda no es la mejor.
De hecho, un día, como no estaba convencida con el gimnasio, fui a probar otro que me recomendaron.
Y me encantó.
El lugar me apasionaba y la gente que entrenaba allí también.
Eran personas que veían el deporte como un pilar más para tener una vida saludable y plena.
Se entrenaba descalza, tenían en cuenta el movimiento, las conexiones cerebrales que se activan con el deporte…
Sí que era un sitio que estaba al 100% alineado conmigo.
Lo malo: estaba a 20 minutos de donde vivo.
Hablé con el dueño y le dije que, aunque me encantaba, no me iba a apuntar porque estaba muy lejos.
Puse la excusa de no tener tiempo y de que si encima que tenía que sacar un rato para entrenar, tenía que desplazarme, no podría.
Él me contestó algo que se me quedó grabado, porque realmente es algo que yo siempre les digo a mis alumnas también: "Tú sabrás dónde pones tus prioridades".
Siempre usamos la excusa del tiempo.
Todo el rato.
No tengo tiempo para comer sano, no tengo tiempo para leer más, no tengo tiempo para apuntarme a esa actividad que me encanta…
Y esa excusa no es real.
Pensamos que no tenemos tiempo, pero no es verdad.
Es simplemente que invertimos nuestro tiempo en otras cosas: las redes sociales, ver la televisión, una quedada por compromiso, cuando en realidad no nos apetece…
Esto es algo que yo siempre explico a mis alumnas y a las personas que estáis en mi comunidad.
Pero yo misma caí en esa excusa y fue un choque de realidad.
Este año he decidido cambiar esto y quiero seguir entrenando y poniéndome fuerte, pero quiero hacerlo en un lugar en el que me sienta cómoda y que vaya acorde conmigo.
Así que he organizado mi rutina y he adaptado mi tiempo e ir al gimnasio que quiero, aunque esté a 20 minutos de mi casa y no sea lo más cómodo.
Pero estoy haciendo algo por sentirme mejor conmigo misma y por estar más sana este año, que es mi prioridad.
Y estoy segura de que también es la tuya.
Porque la salud es lo más importante que tenemos, sin ella, todo lo demás no importa.
Esto me lleva a pensar en un paralelismo con los panes sin gluten.
Si eres una persona celíaca, o no puedes tomar gluten por cualquier otro motivo, para ti lo más cómodo y fácil es comprar el pan en el supermercado o en cualquier otro lugar.
Pero como te decía antes, la opción más cómoda no es siempre la mejor.
Esos panes, además de ser carísimos, están llenos de harinas refinadas, aditivos, almidones, gomas químicas y azúcares. Y, para colmo, ni siquiera están ricos.
Es decir, que no son buenos para tu salud (tu prioridad) y que no van contigo.
Lo mismo que me pasaba a mí con el gimnasio de "gymbros", que tenía al lado de casa.
En cambio, la opción más difícil y que te lleva más tiempo, que sería la de hacer tus propios panes en casa, es la mejor opción si quieres cuidar de tu salud.
Los harás con ingredientes de calidad: harinas 100% integrales, fermentaciones lentas o con masa madre, aceite de oliva virgen extra…
Y estarán deliciosos porque sabrán a pan de verdad.
Entonces, te animo a que hagas lo que yo he hecho, organízate de otra forma e invierte tu tiempo en tus prioridades: disfrutar de un buen pan de calidad sin gluten que te siente fenomenal.
Yo te aseguro que vas a invertir menos tiempo de lo que yo invierto en ir al gimnasio que me gusta.
Porque, en el taller gratuito que he organizado este jueves (30 de enero), te voy a enseñar cómo hacer panes sin gluten saludables en casa, de una forma supersencilla.
Tanto, que al final te va a parecer la opción más cómoda.
Si no lo has hecho ya, reserva tu plaza gratis aquí.
¡Nos vemos el jueves!
Un besote,
Lucía.
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