Tardé años en incluir una receta de roscón de Reyes en el curso Dulces navideños.
Y mira que me la pedíais muchísimo, eh.
Pero no me atrevía.
Pensaba que no sería capaz de conseguir un roscón sin gluten, sin harinas refinadas, sin azúcar…y que además tuviera el sabor auténtico de siempre.
Yo no me conformaba con daros cualquier cosa.
De hecho, tampoco lo hacía yo en casa.
Lo que hacía es que lo compraba en pastelerías artesanas, incluso en algunas que son referentes en España en panes y dulces sin gluten.
Pero cada año me pasaba lo mismo:
Lo probaba y pensaba…
"Pues no está tan rico".
Y encima, subidón de azúcar total.
Dejaban mucho que desear.
Y eso que a Iván, mi marido, le flipa y por él se lo comería durante toda la Navidad.
Pero no era plan de tomarlo a menudo si, aunque fuese sin gluten, estaba cargado de ingredientes que no nos hacían bien.
Y además… tampoco me encantaba del todo.
Hasta que un día me cansé.
Y pensé:
"Pero vamos a ver, Lucía…si haces panes sin gluten increíbles, ¿cómo se te va a resistir el roscón?"
Ahí rompí con esa creencia limitante.
Me puse a probar.
A ajustar.
A repetir.
Hasta que lo conseguí.
El roscón del que estoy orgullosísima.
Conseguí una receta de roscón sin gluten saludable, esponjoso, aromático, con ese toque a azahar que sabe a Reyes.
Un roscón que no tiene nada que envidiar al tradicional.
Y que, además, sienta bien.
No solo lo digo yo…
Lo dicen mis alumnas y alumnos del curso Dulces navideños, que flipan cuando lo preparan y lo prueban.
Y todo el equipo flipamos con ellas de lo cracks que son.
No hay comentarios:
Publicar un comentario