Hay algo que me tiene muy removida estos días…
Ha fallecido el que fue mi primer mejor amigo.
Ahora no teníamos una relación tan cercana, pero sí que nos hemos tenido siempre mucho cariño.
Fue una de esas personas importantes de la vida, de las que se te quedan dentro.
Murió de cáncer.
Sé que es una historia dura. Pero, en medio de la tristeza, me quedo con dos aprendizajes que me gustaría compartir contigo.
El primero es que estamos aquí para vivir.
No para ir en piloto automático.
No para sobrevivir a los días como si fuera un trámite.
Estamos aquí para vivir de verdad.
Para estar presentes, para disfrutar, para sentir, para reírnos, para emocionarnos, para hacer lo que nos hace sentir bien.
Y a veces, por la rutina, por las obligaciones o simplemente por costumbre, se nos olvida lo esencial: que esto, la vida, es hoy.
El segundo aprendizaje es lo importante que es cuidarnos para poder vivir como queremos, y durante mucho tiempo.
Cuidarnos no como una imposición.
Ni desde la rigidez.
Ni desde la autoexigencia.
Esto no va de dietas estrictas, ni de sentirnos culpables si no lo hacemos todo perfecto, sino de un cuidado que nace del amor.
De elegirnos.
De tener una relación más amable con nuestro cuerpo, con nuestra energía, con nuestra salud.
Porque al final, todo eso es el vehículo para vivir la vida que queremos, con las personas que queremos.
Y, ¡ojo!, no digo que mi amigo no se cuidara. Ni mucho menos.
Hay veces que simplemente te toca, como a él, y da igual lo que hagas.
Pero también es verdad que hay papeletas que una elige.
Acciones del día a día que sí están en nuestra mano: darle a nuestro cuerpo alimentos que lo nutran, movernos, hacer deporte, dormir bien, pasar tiempo de calidad con quienes queremos, pasear, leer, disfrutar de nuestros hobbies...
Todo suma.
Por eso, ahora que estamos en verano, que suele haber más tiempo para parar, creo que es un buen momento para pensar en:
¿Cómo quiero cuidarme?
¿Qué me hace bien de verdad?
¿Qué hábitos quiero cambiar para sentirme mejor y más viva?
¿Cuál es la vida que quiero vivir?
A veces creemos que el verano es para desconectar. Y sí, puede serlo.
Pero también puede ser para reconectar. Con una misma. Con lo que queremos. Con lo que necesitamos.
Así que si te apetece, te dejo aquí un cuestionario para que me preguntes lo que quieras: sobre alimentación saludable, autocuidado o cualquier cosa en la que sientas que te puedo acompañar.
Haz clic aquí para preguntarme lo que quieras.
Estoy aquí para ayudarte a cuidarte para vivir la vida que elijas.
Te mando un besote enorme,
Lucía
No hay comentarios:
Publicar un comentario