¿Tú también piensas que este año ha llegado de un día para otro?
Hace nada llovía y aún hacía fresco… y ahora, de repente, estamos prácticamente en verano.
Y claro, solo apetece una cosa: cosas fresquitas.
Sí, también un buen helado.
Porque calor y helados van de la mano.
¿A que sí?
Pero claro, cuando quieres cuidar tu salud —y la de tu familia— sabes que los helados comerciales no pueden ser una opción para tomar cada vez que te apetezcan.
De vez en cuando, vale.
Pero no siempre…
Sabes que están cargados de azúcar, harinas refinadas, aditivos, aceites vegetales refinados y otros ingredientes que no te hacen ningún bien.
Y no quieres estar dándoles eso a tus hijos todos los días.
Ni comerlos tú.
Así que decides hacerlos tú misma, en casa.
Para poder disfrutar de estos placeres veraniegos siempre que quieras, sin culpa y sin renunciar a cuidarte.
Buscas opciones saludables, naturales…
Trituras un plátano con un par de frutas más, lo metes al congelador… y esperas con ilusión.
Pero cuando lo sacas, lo que tienes es un bloque de hielo.
Duro. Frío. Imposible de disfrutar.
Nada que ver con ese helado cremoso y delicioso que tenías en mente.
Y te preguntas: ¿Qué ha salido mal?
No te preocupes.
Esto es más normal de lo que crees.
Me escribís muchas preguntándome por qué pasa esto y cómo se puede evitar.
Y la respuesta es esta: tu "helado" se ha convertido en un bloque de hielo porque le falta un ingrediente esencial… grasa.
Sé lo que estás pensando.
"¿Grasa? Pero si yo intento evitarla…"
Se le tiene mucho miedo a las grasas porque durante años nos han vendido que es mala, y que hay que elegir siempre lo desnatado, lo light, lo 0%.
Pero ¿sabes qué?
Muchos de estos productos más "ligeros" están cargados de azúcar, edulcorantes, almidones y aditivos para compensar la falta de sabor por la ausencia de grasa.
Y lo peor: te dejan con hambre, te generan picos de glucosa y te dan más antojos después.
Es decir, te hacen querer comer más cantidad.
Lo importante no es evitar la grasa, sino elegir grasas saludables y de calidad.
Porque no, un aceite vegetal refinado no te va a hacer bien, pero las grasas saludables te nutren de verdad:
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Te dan energía sostenida.
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Te sacian.
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Ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre.
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Mejoran tu salud hormonal y digestiva.
Y además… ¡hacen que tus helados estén mucho más ricos!
La grasa es fundamental para evitar que cristalicen (esa textura con pedacitos de hielo) y para conseguir esa cremosidad suave que tanto nos gusta.
¿Qué puedes usar como fuente de grasa saludable?
Pero ojo: la grasa es solo una parte del secreto.
Para conseguir helados saludables tan ricos como los tradicionales, también necesitas saber:
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Técnicas para evitar la cristalización y conseguir una textura perfecta (además de usar grasa), incluso sin usar heladera.
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Cuáles son los endulzantes saludables con los que vas a conseguir mejores resultados (no todos funcionan igual).
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Qué ingredientes usar para dar sabor a tus helados.
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O cómo sustituir los lácteos si no puedes consumirlos para no perder la textura.
Todo esto y mucho más es lo que te voy a enseñar en el taller gratuito del miércoles 18 de junio.
Y, además, vamos a cocinar juntas mi receta estrella para este verano:
Un Magnum saludable sabor chocolate Dubái con un interior de pistacho cremoso y una cobertura de chocolate crujiente.
Sin gluten. Sin lácteos. Sin azúcar.
Placer y salud a partes iguales.
¡Nos vemos dentro de muy poquito en la clase!
Un besote,
Lucía.