Si eres intolerante a la lactosa.
Alérgica a la proteína de la leche.
O simplemente no consumes lácteos porque no te sientan bien o porque has elegido no comerlos por cualquier motivo.
Estoy segura de que hay momentos en los que la cosa se vuelve un poquito más complicada, y echas de menos ciertas comidas o alimentos.
No sabes muy bien cómo, pero de repente, todo lo que te gustaba contiene algún ingrediente lácteo.
Así que pasas a vivir en "modo detective" para que no se te cuele nada y que no te siente mal.
Y empiezas a buscar cómo hacer tus propias versiones sin lácteos, pero muchas veces no consigues que te queden igual de ricas.
Te imagino pensando algo así: "¡Jolín! ¿Y ahora cómo hago ese bizcocho de yogur que tanto me gusta sin lácteos? ¿Y la mantequilla del brownie favorito de mi hijo cómo la sustituyo?"
Si te pasa esto, vengo a salvarte.
Porque hoy voy a compartir contigo 3 recetas básicas supersencillas, sanas y riquísimas, que podrás usar como alternativa a los ingredientes lácteos más típicos en tus preparaciones dulces:
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Una mantequilla vegetal casera muy cremosa.
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Un yogur de anacardos con un sabor brutal.
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Y una nata montada de coco, que te va a flipar.
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