Hoy es mi cumpleaños.
Y, como cada año, he preparado mi tarta favorita: la tarta Sacher.
No falla.
Si me conoces un poco, ya sabes que no soy muy dulcera… pero chocolatera, eso sí, a tope.
Y esta tarta tiene todo lo que me gusta.
Un bizcocho de chocolate esponjoso y jugoso, que no queda nada seco.
Una capa de mermelada que le da un toque afrutado delicioso.
Y una cobertura cremosa de chocolate.
Vamos, lo que viene siendo un auténtico festival del chocolate.
Hace ya unos años que decidí empezar a hacer una versión más saludable en casa de esta receta que tiene su origen en Viena.
Surgió un poco de casualidad, hablando con el equipo de cuáles eran nuestras tartas favoritas de cumpleaños.
Surgió un poco de casualidad, hablando con el equipo de cuáles eran nuestras tartas favoritas de cumpleaños.
Las que siempre pedíamos por el cumpleaños.
A Iván por ejemplo le flipa la de queso.
Marta: la de galletas de la abuela de toda la vida.
Y yo… chocolate. Siempre chocolate.
Así que me puse a investigar cómo adaptar la tarta Sacher para hacerla con ingredientes más nutritivos.
Y sin azúcar.
Ni gluten ni lácteos.
Pero igual de rica, o incluso más que la original.
Es justo la que he preparado hoy.
Y la que quiero compartir contigo, porque estoy segura de que te va a encantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario