Después de leer el asunto del email estarás pensando que estoy loca o algo por el estilo.
¿Lucía cómo vas a hacer 13.000 kilómetros por helado?
¿Qué tenía de especial ese helado?
¿Dónde fuiste?
A ver, si te soy sincera, la verdad es que no fui expresamente a por un helado.
Aunque también he de confesar que viajé a Tailandia solo para aprender a preparar un auténtico curry tailandés.
Así que no sería la primera vez que hago algo así.
Pero en esta ocasión, lo que pasó fue que de casualidad me topé con el único lugar en el mundo en el que he encontrado helados tan sanos como los que yo hago en casa.
El sitio al que fui es Bali.
Ese viaje lo hice embarazada de Olivia.
Lo recuerdo de una forma superespecial.
Nuestro primer viaje siendo 3.
Total, que cuando estábamos allí, no solo flipamos con los paisajes y con todo lo que visitamos, también con los helados que nos comimos.
Eran supercaseros y hechos con ingredientes 100% saludables.
De hecho, cuando los comprabas, no venían envueltos en plástico, ni nada por el estilo.
Te los daban con una hoja de platanera.
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