Es ver la carita de ilusión de mi hija Olivia comiéndose un heladito y me derrito.
Le encantan.
Y a mí se me cae la baba viéndola disfrutar.
Si eres madre, sabes de lo que hablo.
No hay nada que nos llene más que ver a nuestros hijos felices y disfrutando. Lo damos todo porque estén siempre así.
Queremos lo mejor para ellos en todos los sentidos.
Por eso, cuando se trata de los helados, aunque sepas que les gustan y que te los piden constantemente, muchas veces les dices que no.
Aunque eso conlleve alguna que otra rabieta.
Porque sabes que están cargados de azúcares, grasas de mala calidad, harinas refinadas…
Y tú te preocupas por su salud.
Pero, ¿y se los hicieras tú misma en casa con ingredientes 100% saludables y que le van a sentar fenomenal?
Entonces la cosa cambiaría, ¿verdad?
Incluso ahora que están a punto de empezar las vacaciones y que están más tiempo en casa, podéis prepararlos en familia.
Esto es lo que yo hago con Olivia y le flipa.
Me parece una actividad superdidáctica y divertida.
Además, a los niños les encanta preparar sus propios helados y elegir los ingredientes que les van a poner.
Mira, te cuento una cosa que me pasó la otra tarde en el parque.
Una mamá trajo un montón de polos tipo flash para repartir.
Y ya sabes que llevan mogollón de azúcar y que yo no se los quiero dar a Oliva.
Pero claro, ella al ver al resto de niños comiéndoselos (entre ellos a su mejor amiga), pues le llamó la atención y quería uno.
Conseguí salvar la situación (aunque sé que no siempre me va a funcionar) porque justamente ese día yo le había hecho también unos helados de ese tipo.
Le dije: "Este es de tu amiga, no te preocupes que cuando llegues a casa te doy el tuyo que hemos hecho juntas".
Y como le gustan tanto, se esperó a llegar a casa y tan feliz.
Porque además ella había elegido cuáles quería.
Estos eran.
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